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jueves 27 de diciembre de 2007

Japón 2. Jardines

Una de las cosas que más llama la atención de Japón son los contrastes en todo lo que hacen los Japoneses, aspecto que está ampliamente arraigado en su forma de ser.

Se nota al poder ver a un rockero marcándose un baile en un puente, en el mismo sitio puedes ver a una niña vestida de sirvienta, o a un tío con barba vestido de la misma forma. Así son ellos. Y todo esto sin que llame la atención ni que nadie se sienta afectado por ello.

Esto también se aprecia en los jardines, de los que hay muchos en Japón y especialmente en Tokio. En ellos se disfruta de una calma asombrosa, teniendo en cuenta que Tokio es una de las urbes más grandes del mundo. Solo se escuchan a las chicharras y a algún que otro cuervo, no se escuchan gritos y raramente los ruidos del exterior. Hay que tener en cuenta que los Japoneses son muy silenciosos, ya que tienen muy en cuenta a los demás, el civismo es primordial en su conducta.

Especialmente es atractivo el contraste entre el verde tan exuberante de los parques con los grandes rascacielos al fondo. Especialmente me gusta el parque de Hamarikyuu (map), ya que es un parque pequeño pero muy agradable para pasear. Además tengo un muy buen recuerdo de aquél día, os cuento un poco, nos levantamos temprano para ir al mercado de pescado "Tsukiji", ya que al ser el mas grande del mundo merecía por lo menos una visita. Después andando fuimos hasta este parque, y se agradece, ya que se necesita un poco de paz tras el intenso ajetreo del mercado.









Tras un buen rato por el parque nos montamos en un barco que nos llevó por el río hasta Asakusa, pero eso ya es otra historia.

Como he dicho, hay muchos parques y muchos paseos agradables que dar. Y debe ser algo necesario, no siempre se puede estar en una continua situación de estrés, es necesario parar y admirar la naturaleza, aunque sea en el centro de una inmensa ciudad. De esto deberíamos aprender de ellos. Solo parar y observar.